Estilo de vida

Cómo acabar con el dolor de espalda

Cambiar de cama, posturas incorrectas, cargar pesos de manera inadecuada o simplemente caminar mal pueden acumular tensiones que terminarán traduciéndose en una de las enfermedades más comunes del Siglo XXI: dolor de espalda.

Uno de los problemas de salud más comunes que encontramos en la actualidad es el dolor de espalda. Y es que el 80% de la población, independientemente de su sexo y edad, sufrirá este dolor en algún momento de su vida.

¿CUÁNDO DEBERÍAS PREOCUPARTE?

Si el dolor dura más de tres meses, no lo dejes pasar. Debemos prestar la atención pertinente ya que nuestro cuerpo nos está advirtiendo de un posible problema de mayor gravedad. Intente averiguar las causas para detenerlos y descartar problemas mayores.

SÍNTOMAS QUE ALERTAN

Debe visitar al médico si padece un dolor intenso que no se alivia con el reposo, o un dolor acompañado de alguno de los siguientes síntomas:

  • Dificultad para orinar
  • Debilidad
  • Entumecimiento u hormigueo, principalmente en las piernas.
  • Fiebre
  • Pérdida de peso

¿QUIÉN LO SUFRE?

El dolor de espalda es más común a medida que envejecemos y puede comenzar a cronificarse entre los 30 y los 40 años. Además, tener una mala condición física también es un factor fundamental para padecerlo.

MECÁNICO VS INFLAMATORIO

Ambos tipos de dolor pueden afectar las actividades diarias y limitar la calidad de vida. En la mayoría de los casos, el dolor es mecánico.

  • Mecánica: puede aparecer a cualquier edad y los síntomas son golpes rítmicos de dolor o constantes. Este dolor no suele ir acompañado de rigidez matutina y no supera la media hora de duración. Por lo general, se debe a un traumatismo o distensión muscular.
  • Inflamatorio: es más potente y surge en la juventud. El dolor suele implicar una rigidez que dura más de media hora. El dolor tiene un inicio gradual, pero puede durar hasta un trimestre.

CÓMO PREVENIRLO

  • Cuida tu postura. Debemos acostumbrarnos a sentarnos correctamente y dormir en la posición más adecuada para nuestra columna.
  • Hacer ejercicio. La actividad física mejora y tonifica los músculos. Un buen aliado será fortalecer nuestro tronco con una serie de abdominales para que la espalda tienda a soportar el menor peso posible.
  • Elija un buen colchón y una almohada. Ni muy rígido ni extremadamente blando. Ambos deben ser adaptables a la curvatura de nuestra columna. Dormir boca arriba o de costado es una buena opción, ya que el estómago se ve obligado a girar el cuello, forzando así la posición de la columna.
  • Relájate. El estrés no es un buen compañero. Cuando uno está nervioso y se siente estresado, el cuerpo tiende a tensarse y endurecerse, endureciendo las áreas cervical y lumbar. Respirar profundamente con el abdomen antes de dormir ayuda a reducir el estrés.

3 EJERCICIOS PARA HACER DIARIAMENTE

  1. Acostado, levante el tronco a altura media y levante ambas piernas al mismo tiempo.
  2. Sentado, estire los brazos hacia los tobillos mientras se relaja la espalda.
  3. Con las piernas estiradas, doble el torso y dirija los brazos hacia los pies.
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