Estilo de vida

La verdadera razón de la invención del control remoto.

La idea de crear este dispositivo, sin embargo, surgió de la mano del fundador de la compañía, el Comandante E.F. McDonald. Sin embargo, cómo se llegó a la invención de este dispositivo tiene poco o nada que ver con lo que pensamos.

¿Cómo bloquear la publicidad excesiva de la parrilla de televisión?
Los comerciales comenzaron a tomar forma en la televisión estadounidense durante la década de 1950. Poco a poco, la publicidad entró en todos los hogares, hasta el punto de volverse demasiado repetitiva. Debido a la publicidad excesiva, los estadounidenses incluso comenzaron a odiar la televisión.

La idea que McDonald sugirió a sus ingenieros era crear un dispositivo que permitiera bloquear los anuncios que aparecieron en televisión. Así es como Eugene Polley creó su Flash Matic, un dispositivo todavía muy rudimentario con el que los espectadores podían encender y apagar, subir y bajar canales y silenciar desde su silla. Pero todo esto con un solo botón.

Las esquinas del receptor tenían una celda fotoeléctrica que solo tenía una función. Los receptores inferiores fueron los que se usaron para silenciar y encender y apagar, mientras que las células fotoeléctricas superiores se encargaron de cambiar los diferentes canales hacia adelante o hacia atrás.

Space Command, la versión mejorada de control remoto
La primera versión de Flash Matic fue muy básica. Tenías que apuntar muy bien a las esquinas de la televisión para que funcione. Incluso si la luz de una bombilla fuera demasiado potente, podría afectar las células fotoeléctricas del televisor al bajar y subir el volumen del dispositivo por sí solo.

Por lo tanto, la compañía trabajó intensamente en la creación de un modelo mejorado, al que llamó Comando espacial. Un dispositivo como este que, a diferencia de los haces de luz de Flash Matic, usaba ultrasonido.

Así nació el control remoto. Un dispositivo que no fue concebido realmente con la idea de cambiar cómodamente los canales de televisión desde el sofá, sino más bien como un silenciador publicitario.

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