Estilo de vida

Los 10 culpables que te hacen volver a subir de peso

La dieta y el ejercicio son fundamentales a la hora de mantener nuestro peso, pero en ocasiones no reparamos ciertos errores diarios que nos impiden alcanzar el objetivo. Te contamos que es
lo que puede estar haciendo mal.

Una vez que ha comenzado a seguir una dieta de adelgazamiento, parece que todo marcha. Pierdes kilos poco a poco hasta llegar a tu peso ideal, pero cuando llegas a la meta, no todo está conseguido. El siguiente paso puede ser aún más complicado: manténgase a lo largo del tiempo. Te contamos cuáles son los culpables que te hacen volver a subir de peso, y te damos los consejos básicos que mantendrán a raya tu báscula. No es tan complicado, un poco de sentido común y una cierta disciplina son las claves infalibles.

1- Desayunar tarde (o no hacerlo)

Los expertos aseguran que no debes desayunar más de dos horas después de levantarte, ya que esa es la fórmula correcta para que nuestro cuerpo absorba adecuadamente todos los nutrientes. Además, no merece la pena picar nada, debe ser un desayuno completo (lácteos, frutas, cereales …), para llenarte de la energía que necesitas para afrontar el día.

¿Necesitas más razones? Cuando nos saltamos el desayuno, nuestro organismo lo percibe como una situación de escasez y reacciona activando el metabolismo en ‘modo alerta’, liberando hormonas que lo ralentizan y estimulan el almacenamiento de energía en forma de grasas.

2- Pasar muchas horas sin comer

No solo cuando estás a dieta debes consumir las cinco comidas que siempre se recomiendan (desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena). Nunca debes saltarte ninguna, porque es la única forma de evitar llegar con mucha hambre a la mesa.

3- come muy rápido

No es un mito que comer demasiado rápido te haga más gordo que si te tomas tu tiempo. El cerebro tarda unos 20 minutos en recibir la señal de saciedad del estómago, por lo que si come demasiado rápido, es probable que tome más de lo que debería. Saborea, mastica bien y deléitate con la comida. También es fundamental que comas siempre sentado y sin distracciones como tu móvil o la televisión.

4- Toma sal en exceso

Además de ser perjudicial para la salud, ya que aumenta la tensión y potencia la posibilidad de accidentes cardiovasculares, la sal retiene gran cantidad de líquidos y, por tanto, provoca hinchazón. En una dieta saludable, si quieres adelgazar o mantenerte, no debes ingerir más de 2.300 mg al día (lo que equivale a una cucharadita de postre).

5- No planificar las comidas

Mientras estás a dieta tienes el calendario de lo que debes comer en todo momento como te ha indicado la nutricionista, pero una vez que te detienes, comienzan los problemas sobre qué comer. Lo ideal es que continúe planificando sus comidas como lo hizo durante la dieta. La clave es prepararlo durante varios días y meterlo en el congelador, porque es la forma de evitar comer cualquier cosa o pedirla lista. También es importante que varíes el menú para no aburrirte y que lleves una lista a la hora de comprar.

6- Cuidado con picar entre horas

Nuestra vida está marcada por ritmos biológicos, por eso, entre otras cosas, comer fuera de horas engorda. Esos bocadillos entre comidas te permiten alcanzar una caloría extra que puede superar las 250 al día. Si alguna vez lo haces, evita los alimentos con alto contenido calórico y opta por frutas, crudités, pavo o un par de tortas de arroz.

7- No beber suficiente agua

Los riñones funcionan más lentamente y se acumulan más toxinas en nuestro cuerpo si no bebemos suficientes líquidos. Es obligatorio beber dos litros de agua al día, para mantenerse hidratado, eliminar desechos y evitar la retención de líquidos. Si te cuesta mucho esfuerzo, también puedes recurrir a infusiones de té verde o rojo.

8- Come mucho fuera de casa

Una vida social demasiado activa, en la que te pasas todo el día comiendo fuera, provoca, en la mayoría de los casos, que comas alimentos con más calorías y que comas más. Si por alguna razón no puedes evitarlo, hay algunas pautas que debes recordar: intenta no tomar pan antes de la comida, son calorías que no necesitas y lo único que harán es evitar que mantengas tu peso.

Además, lo ideal es que solo pidas un plato principal y te olvides de postre y entrantes. Pero, si no puedes resistirte, no elijas platos que contengan salsas o queso, opta por una ensalada o una crema de verduras. De postre, la solución puede ser un sorbete o una ensalada de frutas.

9- Duerme poco y vive con estrés

El cuerpo necesita descansar para restablecerse y recuperarse. Además, ¿sabías que dormir poco o mal provoca una reacción en el cuerpo que te anima a comer más grasa? También saltarse el ciclo regular de sueño, como sucede cuando nos quedamos despiertos hasta tarde, influye en nuestros hábitos alimenticios, lo que provoca un aumento de peso.

En cuanto al estrés, cuando estamos nerviosos nuestro cuerpo nos pide consumir más alimentos grasos y azucarados, ya que estos activan las zonas de placer del cerebro y nos hacen sentir mejor.

10- bebidas carbonatadas

Si bien es cierto que muchos refrescos carbonatados contienen pocas calorías, eso no quiere decir que no influyan negativamente en tu peso, ya que los edulcorantes producen un efecto similar al del azúcar en tu organismo. Estos activan la insulina, que provoca hipoglucemia y, a su vez, una mayor tendencia a acumular el exceso de calorías de la dieta en forma de grasa abdominal, además de aumentar el apetito entre comidas.

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