Casas Reales

Los príncipes de Dinamarca, de incógnito en una boda en España

No es la primera vez que los príncipes de Dinamarca visitan la Ribera del Duero, pero esta vez lo han hecho por un motivo especial. El heredero danés y su esposa, la princesa María, han disfrutado del vínculo de unos buenos amigos, Leonora Sisseck y Carlos del Río, como ha aprendido en exclusiva SEMANA. La novia, arquitecta de profesión, es hija del prestigioso enólogo danés Peter Sisseck. La celebración religiosa tiene como enclave el Monasterio de Santa María de Valbuena ubicado en Valbuena de Duero, una pequeña localidad a unos 40 kilómetros de la capital de Valladolid.

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La pareja ‘royals’ ha querido acompañar a los novios en su gran día en el que el buen vino fue, sin duda, el protagonista. El banquete también se llevó a cabo en la mencionada localidad. Para los invitados que llegaron el viernes hubo una fiesta previa a la boda en la Hacienda Monasterio. Un lugar privilegiado rodeado de viñedos, la finca cuenta con nada menos que 167 hectáreas y se encuentra en lo que se conoce como la «milla de oro» por la alta calidad de sus uvas. Esta empresa está dirigida por el danés Peter Sisseck desde 1990 y su bodega está diseñada por el arquitecto francés Philippe Mazières.

Los príncipes de Dinamarca han preferido ir completamente de incógnito Durante esta visita a España en la que los asistentes al enlace pudieron disfrutar de una visita guiada a dos reconocidas bodegas, la mencionada Hacienda Monasterio, ubicada en Pesquera de Duero, y Dominio de Pingus, ubicada en Quitanilla de Onésimo.

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El enlace ha tenido estrictas medidas anti-covid. Para evitar posibles riesgos, los novios han pedido a sus invitados una prueba de PCR realizada antes de la llegada. Eso sí, la celebración se cuidó al detalle, el banquete se desarrolló al aire libre en una carpa perfectamente decorada con centros florales y ubicada muy cerca de los viñedos.

Amantes del buen vino

Federico y Mary de Dinamarca han vuelto a la Ribera del Duero tal y como lo hicieron en 2019 cuando disfrutaron del histórico pueblo de Peñafiel durante un viaje privado que tomó por sorpresa a los lugareños. Luego también los acompañó el agrónomo Peter Sisseck. Juntos disfrutaron de una comida en el asador Mauro, un restaurante tradicional en el que intentaron pasar desapercibidos, según publicaba en ese momento ‘Norte de Castilla’.

Los príncipes herederos mantienen una estrecha amistad con este conocido enólogo danés que ha revolucionado el mundo del vino. Está asentada en la zona de la Ribera del Duero desde hace nada menos que tres décadas. Es el fundador y alma mater del Dominio de Pingus, una bodega que curiosamente adoptó el nombre de su apodo cuando era joven. También es uno de los vinos más valorados y prestigiosos de nuestro país, también fuera de nuestras fronteras. Dentro del sector vitivinícola, este danés es considerado una verdadera leyenda.

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