Estilo de vida

Que es el calostro bovino, previene la osteoporosis

Ha escuchado que la «primera leche» es un alivio para la osteoporosis. Pues contamos con la mano de Javier Cuevas, Investigador Senior del Proyecto Colosteo.

La osteoporosis, el deterioro de los huesos o la disminución de la masa ósea, es un viejo conocido en el ámbito médico, una de las enfermedades consideradas de alta prevalencia.

Su principal causa es el desequilibrio en los niveles hormonales de estrógenos después de la menopausia, por lo que es mucho más común en mujeres mayores de 50 años: se estima que una de cada tres a partir de esta edad lo padece o lo padecerá -aunque también ocurre en hombres mayores, quizás sin siquiera darse cuenta.

De hecho, se llama la enfermedad silenciosa porque podemos pasar años sufriendo este deterioro sin darnos cuenta…, hasta que se produce la primera caída o golpe fortuito y con ellos una fractura que empieza a hacernos sospechar.

A partir de entonces suele hacerse bastante evidente y será más como gritos los que escuchamos, no solo por el dolor físico, sino también, en ocasiones, psicológico: ansiedad por posibles roturas, depresión, alteraciones del sueño y, en los casos más graves. casos, disfunción de la propiocepción (o baja autoestima) debido a deformaciones físicas y limitación funcional que, poco a poco, pueden ser ocasionadas por estas fracturas o por la pérdida de densidad mineral ósea (DMO) y la deformación de los huesos: disminución de altura, acortamiento del tronco, prominencia del abdomen o joroba.

Esperanza de vida

Con el aumento de la esperanza de vida (mayor, más frecuente) y, en ocasiones, la mala alimentación y el sedentarismo, esta incidencia, ya elevada, no ha dejado de crecer en las últimas décadas.

Solo en Europa actualmente se producen 9 millones de fracturas al año por este motivo (una cada tres segundos si miramos las estadísticas globales de todo el mundo), que no solo es un gran problema de salud para quienes las padecen, sino también un problema de salud. atención a los gobiernos, que se prevé que alcance los 38.000 millones de euros en 2025.

Con tratamiento, pero sin cura

Una vez que la enfermedad se ha manifestado es irreversible y sin posibilidad de cura definitiva. Aunque existen diferentes tratamientos farmacológicos paliativos, dirigidos a prevenir fracturas, reducir el dolor cuando existe y mantener la funcionalidad del paciente, tienen efectos secundarios que, en algunos casos, pueden llegar a ser bastante graves.

Sí, se ha demostrado que la prevención es efectiva al mantener niveles de calcio suficientes y estables a lo largo de nuestra vida; no solo los productos lácteos son una fuente de este mineral, también lo puedes encontrar en vegetales de hojas verdes como acelgas y espinacas, en frijoles o en frutos secos como las almendras- y vitaminas, especialmente la D, la clave para sintetizar precisamente ese calcio.

También es importante llevar un estilo de vida saludable, tomar el sol con moderación y hacer ejercicio con regularidad., que nos ayudará no solo a tonificar nuestros músculos y así mantener nuestros huesos fuertes, sino también a alejar la obesidad (y así evitar tener que soportar más peso del debido) y a mantenernos ágiles y así evitar los temidos tropiezos, caídas o golpes.

Otra clave importante es cuidar su vista y oído. El primero nos ayuda a saber dónde pisamos y a tomar las distancias correctas ante posibles obstáculos, mientras que el segundo nos ayuda a mantener el equilibrio y, por tanto, a sentirnos estables y seguros cuando nos movemos.

Entonces solo queda trabajar con complementos alimenticios y tratamientos paliativos con analgésicos. Pero los investigadores no nos damos por vencidos y la investigación continúa, en el campo farmacológico, encontrar fármacos que actúen sobre alguna de las proteínas implicadas en la remodelación ósea o que, al menos, ayuden a prevenir el deterioro en las primeras etapas de la enfermedad, conteniendo así su progresión.

En este sentido, una investigación muy prometedora es la Proyecto Colosteo, un ejemplo de colaboración público-privada e internacional en el que las universidades de Porto (Portugal) y Thessaly (Grecia), junto con las empresas Biomechanical Solutions y Saluris (griega y española respectivamente), han trabajado juntos para investigar las posibilidades del calostro (un precursor de la leche materna) para este propósito.

El calostro es el primer alimento en la vida y se sabe que contiene poderosos factores inmunes y de crecimiento para el recién nacido (pero también eficaz en edades más avanzadas). Contiene una gran cantidad de anticuerpos, zinc, proteínas, glóbulos blancos y células vivas, entre otros componentes, lo que le confiere unas propiedades interesantes para el tratamiento de la osteoporosis.

Las pruebas realizadas con calostro bovino, totalmente seguro para el ser humano, parecen indicar que podría funcionar como un nutracéutico eficaz en la prevención y como coadyuvante en el tratamiento farmacológico ya prescrito por el médico para frenar la osteoporosis, sin ningún efecto secundario.

Seguro que en los próximos meses ya veremos en el mercado algunas soluciones de este tipo al alcance de la población en general.

Previous ArticleNext Article

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *